ActualidadEstudios

Estudio Pulso 2026: 51,4% de las empresas no tiene plan para reemplazar a su CEO

El 51,4% de los directores y ejecutivos encuestados declara que en su organización no existe un plan formal de sucesión del CEO, y solo el 10,8% cuenta con uno que se revisa al menos una vez al año. Además, el 43,2% considera necesario reemplazar al menos a un miembro de su propio directorio. Son algunas de las conclusiones del Estudio Pulso 2026 “Gobernar cuando las certezas ya no alcanzan”, del Instituto de Directores de Chile (IdDC), cuyos resultados serán discutidos en The Board Directors’ Summit 2026, el próximo 12 de noviembre.

El estudio llega en un momento exigente. El Banco Central redujo su proyección de crecimiento para 2026 a un rango de entre 0,25% y 0,75%, el desempleo bordea el 10% y los precios de los combustibles siguen presionados por el conflicto en Medio Oriente. En ese escenario, el 65,8% de los encuestados afirma que su directorio tomó durante el último año al menos una decisión relevante sin precedentes y el 58,6% califica el nivel de riesgo de su organización entre 7 y 10, en una escala de 1 a 10.

Descarga el estudio completo aquí.

Mesas atrapadas en la contingencia

Pese a lo anterior, solo el 19,8% de los directorios dedica principalmente su tiempo a la estrategia o cuenta con una instancia propia para pensar en el largo plazo, mientras que el 35,1% lo ocupa sobre todo en contingencias, resultados y reportes. Apenas el 22,5% revisó su estrategia de manera integral en los últimos dos años.

“Cuando los problemas estructurales se detectan tarde, las soluciones son más caras y más complejas. Un directorio tiene que anticiparse y cuestionar el statu quo antes de que las dificultades se transformen en crisis. Esa es la diferencia entre un directorio que solo fiscaliza el pasado y uno que es capaz de guiar el futuro”, afirma Fadua Gajardo, directora ejecutiva del IdDC.

El riesgo se mira hacia adentro

Al consultar por los factores que más podrían afectar su estrategia en los próximos 24 meses, los directores apuntan primero a Chile: la incertidumbre regulatoria o jurídica encabeza las menciones (50,5%), seguida de la disrupción tecnológica (46,8%), el costo del capital (35,1%), los precios de materias primas y el tipo de cambio (33,3%) y la permisología (32,4%). Los conflictos geopolíticos alcanzan solo un 14,4% y apenas el 5,4% cree que su directorio necesita fortalecer su comprensión de la geopolítica y el comercio internacional, pese al impacto que hoy tienen en el precio de la energía.

El clima, el riesgo que no está en la agenda

El estudio revela además un punto ciego, donde solo el 9,9% de los encuestados menciona la transición energética y los riesgos climáticos entre los factores que más podrían afectar su estrategia, y apenas el 6,3% considera que su directorio debe fortalecer capacidades en sostenibilidad y clima. La encuesta se cerró el 21 de septiembre, semanas antes del aluvión que afectó a la comuna de Las Condes y meses después de un temporal cuyos daños superaron los US$700 millones en el centro-norte del país, según estimaciones de mercado.

“Los eventos climáticos extremos ya no son un riesgo lejano ni solo un tema de sostenibilidad: afectan la continuidad operacional, las cadenas de suministro, los seguros y la reputación. Un directorio que no los incorpora en sus escenarios está gobernando con un mapa incompleto”, señala Gajardo.

Sucesión y talento: la tarea pendiente

La escasez de sucesores internos para cargos clave es el principal riesgo asociado a las personas (33,4%). Sin embargo, entre quienes la identifican como su mayor riesgo, el 56,8% no tiene un plan formal de sucesión del CEO: el problema está diagnosticado, pero no se ha transformado en un proceso. A ello se suma que el 62,2% de los directorios dedica menos del 10% de su tiempo a talento, cultura y liderazgo.

La IA llega a las empresas, pero no a la mesa

La tecnología y la inteligencia artificial son la capacidad que los directorios necesitan fortalecer con mayor urgencia (59,5%). Aun así, en el 38,8% la IA todavía no se ha tratado formalmente y solo el 3,6% la supervisa con indicadores y un marco de riesgos definido. En uno de cada cinco directorios (19,8%), el conocimiento sobre tecnología depende principalmente de la administración o de asesores externos.

Confiados, pero sin respaldo formal

El 57,7% de los encuestados considera que su directorio está preparado para decidir en escenarios nuevos. Pero incluso en ese grupo, el 40,6% no tiene un plan formal de sucesión y el 32,8% no evalúa su desempeño. En el total, el 47,8% de los directorios no se evalúa formalmente, aunque el 43,2% de los encuestados cree que debería salir al menos uno de sus integrantes. A esto se suma que el 27,9% no se siente plenamente informado sobre su responsabilidad personal como director bajo la regulación vigente.

Según Gajardo, cerrar estas brechas no requiere una nueva ley, “depende de decisiones de la propia mesa. Por ejemplo, proteger tiempo para el largo plazo, formalizar la sucesión, incorporar nuevos riesgos como el climático y el geopolítico, poner la tecnología en el centro de la estrategia y someterse a una evaluación honesta, idealmente con una mirada externa”.

Para los propios encuestados, el futuro exigirá más criterio que conocimiento técnico, debido a que, al mirar los próximos cinco años, el 84,4% menciona capacidades humanas como la adaptabilidad (37,6%), el pensamiento crítico (22,9%) y la anticipación (22,9%). “Cuando las certezas ya no alcanzan, la calidad de la gobernanza se convierte en una ventaja competitiva”, concluye Gajardo.

Tags: Actualidad, Estudios