Con formación en derecho y gestión empresarial, y experiencia temprana como abogado y miembro del Colegio de Abogados de Delhi, India, Manoj K. Raut ha combinado rigor jurídico y visión estratégica en el ámbito del gobierno corporativo. Bajo su liderazgo, el Institute of Directors de India (IOD India) ha fortalecido su presencia global, promoviendo estándares de gobernanza, diversidad y aprendizaje continuo.
Raut integra diversos directorios y organizaciones sin fines de lucro, y es miembro del Consejo Asesor de ESG Exchange de Sudáfrica. Desde esa experiencia, sostiene que los directorios deben evolucionar desde una supervisión tradicional hacia una custodia estratégica, orientada a la resiliencia organizacional y la creación de valor sostenible.
- Considerando su experiencia internacional, ¿cuáles son hoy los principales desafíos que enfrentan los directorios a nivel mundial?
Primero hay que saber que la preparación y la anticipación determinan los resultados antes de que los acontecimientos se desarrollen.
El desafío central hoy no es una volatilidad aislada, sino su simultaneidad. Las fuerzas políticas, económicas, sociales y tecnológicas convergen amplificando la incertidumbre. La geopolítica redefine alianzas comerciales; los conflictos alteran cadenas de suministro; el proteccionismo reaparece; y la confianza pública en las instituciones se vuelve más frágil.
A ello se suma una disrupción tecnológica sin precedentes. La Inteligencia Artificial (IA), la automatización y los modelos de negocio basados en datos están transformando industrias completas, mientras la economía digital amplifica el riesgo reputacional en tiempo real.
- ¿Están los directorios desarrollando capacidades reales para anticipar crisis o siguen siendo predominantemente reactivos?
Se observan avances, pero de manera desigual. Muchos directorios han incorporado revisiones estructuradas de riesgos, planificación por escenarios y simulaciones de resiliencia cibernética. Sin embargo, anticipar requiere más que herramientas, exige una transformación de mentalidad.
En India, por ejemplo, solo una minoría de directorios participa activamente en la definición estratégica; la mayoría mantiene un rol predominantemente de revisión. Este patrón no es exclusivo de un país.
También, existe un estado híbrido: parcialmente preparados, pero todavía reactivos frente a shocks sistémicos. La gobernanza verdaderamente anticipatoria requiere aprendizaje continuo, exposición a perspectivas externas y actualización permanente de competencias alineadas con riesgos emergentes. Los directorios que liderarán la próxima década serán aquellos que institucionalicen la anticipación como disciplina central.
- ¿Cómo evalúa el proceso de profesionalización de los directorios?
La profesionalización ha madurado en comparación con hace una década, especialmente en mercados con marcos regulatorios robustos. En India, el fortalecimiento progresivo de las normas de gobernanza ha sentado bases más sólidas, y el ecosistema de directores independientes refleja esa evolución.
Pero el siguiente paso es asegurar que los directorios cuenten con competencias en áreas críticas como finanzas climáticas, ciberseguridad, transformación digital y estrategia geopolítica.
- ¿Qué brechas observa en diversidad, independencia y funcionamiento del directorio?
Las brechas más relevantes son cualitativas más que numéricas. Si bien existen avances en diversidad formal, con frecuencia falta diversidad cognitiva. Sin perspectivas distintas y debate intelectual genuino, los directorios corren el riesgo de convertirse en cámaras de eco.
La independencia formal tampoco es suficiente si no está acompañada de coraje intelectual. La cultura del directorio —más que su estructura— es la que determina la creación de valor de largo plazo.
Además, emerge un nuevo riesgo: la coherencia narrativa. Estrategia interna, divulgaciones externas y comunicaciones con stakeholders deben estar alineadas; de lo contrario, la confianza puede erosionarse rápidamente.
- En materia de sostenibilidad, ¿predomina aún un enfoque declarativo?
La integración formal de la sostenibilidad en la estrategia está creciendo globalmente, pero la profundidad del involucramiento del directorio varía.
El verdadero desafío no es declarar compromisos ESG, sino integrarlos en decisiones concretas: asignación de capital, evaluación de riesgos estratégicos, incentivos ejecutivos y estrategia de crecimiento. Cuando la sostenibilidad influye en estos elementos, deja de ser reputacional y se convierte en gobernanza sustantiva.
- ¿Cómo deberían evolucionar los directorios en los próximos cinco años?
Los directorios deberán pasar de revisores trimestrales a navegadores estratégicos del cambio sistémico.
La IA no puede limitarse a presentaciones informativas. Los directores deberán debatir sobre riesgos algorítmicos, ética de datos y modelos de plataformas con la misma profundidad que analizan estados financieros.
La supervisión climática también deberá evolucionar desde indicadores de responsabilidad social hacia decisiones estructurales de reasignación de capital. Asimismo, el enfoque de stakeholders debe incorporarse como variable central de gobernanza, no como reflexión posterior.
- Si tuviera que recomendar una prioridad clave para los directorios hoy, ¿cuál sería?
Elevar la fluidez estratégica en tecnologías disruptivas, especialmente en IA, e integrarla profundamente en la estrategia y supervisión del directorio.
La IA involucra confianza social, inclusión, competitividad y gobernanza pública. Ningún directorio puede operar en aislamiento. La interacción con pares, reguladores, tecnólogos y líderes de pensamiento fortalece la capacidad de anticipar disrupciones y modelar estándares adecuados para un mundo interconectado.
La relevancia pertenecerá a los directorios que actúen menos como auditores del pasado y más como arquitectos del futuro.
