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Riesgos de la IA y el rol de los directorios para un despliegue responsable

La inteligencia artificial dejó de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en un desafío de gobierno corporativo. Esa es una de las principales conclusiones del documento Riesgos de la Inteligencia Artificial y el Rol de los Directorios para un despliegue responsable, elaborado por Prospectus y el Instituto de Auditores Internos de Chile, en colaboración con el Instituto de Directores de Chile.

El documento advierte que la velocidad con que las empresas están incorporando IA está superando su capacidad para identificar y controlar los riesgos asociados. Alucinaciones de los modelos, sesgos algorítmicos, Shadow AI, filtración de datos, ciberataques, dependencia de proveedores y decisiones automatizadas que afectan a personas forman parte de un mapa de riesgos que, según los autores, seguirá evolucionando.

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En este escenario, se plantea que el directorio no debe operar la tecnología, pero sí establecer el marco bajo el cual la organización la utiliza. Entre sus responsabilidades están aprobar políticas de IA, definir el apetito de riesgo, establecer qué usos requieren supervisión de la mesa y exigir mecanismos de aseguramiento independiente.

Para Fadua Gajardo, directora ejecutiva del IdDC, la principal dificultad de los directorios frente a la IA no radica en la falta de urgencia por innovar, sino en la ausencia de una comprensión integral de los riesgos fiduciarios que esta tecnología plantea. Estos abarcan desde la ciberseguridad y la ética en el uso de los datos hasta la eventual obsolescencia del propio modelo de negocio.

«Incorporar herramientas de IA sin desarrollar, en paralelo, las capacidades de quienes deben gobernar su implementación puede terminar automatizando ineficiencias en lugar de generar valor. Por eso, sostenemos que la primera inversión que debe aprobar un directorio frente a la IA no es necesariamente tecnológica, sino formativa. Hay que fortalecer las capacidades de los directores y de la primera línea ejecutiva para comprender sus oportunidades, anticipar sus riesgos y tomar decisiones informadas», comentó Fadua Gajardo.

La guía propone además incorporar los riesgos de IA al mapa corporativo y adoptar un modelo de gobernanza basado en tres líneas: negocio, riesgo y compliance, y auditoría independiente. El objetivo es que la adopción tecnológica avance al ritmo de la capacidad de la organización para visibilizar y controlar sus riesgos.

La conclusión para los directorios es directa: no necesitan convertirse en expertos técnicos, pero sí deben contar con el conocimiento suficiente para hacer las preguntas correctas y ejercer su deber de cuidado frente a una tecnología que ya está transformando el negocio.

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